Porque todos tenemos derecho a la vida

Yo tengo un corazón

¿Cómo contribuyo a mejorar la movilidad de mi ciudad? De varias formas, que paso a enumerar.

  1. Teniendo muuuucha paciencia
  2. Respetando los semáforos peatonales
  3. Cruzando las calles por las esquinas
  4. Usando las paradas del bus
  5. Planeando mis viajes
  6. Si tomo taxi procuro no hacerlo en vías arterias y si es así, lo hago en sitios permitidos. El descenso lo hago en sitios de baja interferencia o de manera que no afecte la movilidad de otros, por ejemplo no desciendo del taxi sobre, antes o después de los paraderos de bus
  7. No empujo a otros en el bus de transporte masivo y si sucede ofrezco disculpas. Pido permiso para pasar
  8. Me muevo en transporte público
  9. Cedo el paso en la fila del transporte público a mujeres en gestación y a los niños
  10. Soy solidario con el sistema de transporte. Apoyo sus programas y proyectos, no vandalizo el sistema, lo cuido
  11. No ocupo las sillas azules en mi sistema masivo de transporte
  12. Cuido las señales de tránsito
  13. Adopté una señal de tránsito
  14. Hago este blog

Mejorar la movilidad de las ciudades depende de cada uno de nosotros y de nuestros roles: peatones, ciclistas, pasajeros, motociclistas, conductores de transporte público, de carga, de taxis y de vehículos particulares.

Reflexiona y haz una lista de cosas que diariamente haces para mejorar la movilidad en la ciudad donde habitas… ¿será suficiente?

Guillermo Camaco Cabrera
Comunicador social Periodista
Magíster en Ingeniería – Transporte

transmilenio

Bus biarticulado de Transmilenio en Bogotá, con capacidad para 250 pasajeros (Fotografía: Guillermo Camacho-Cabrera)

No. El problema no es Transmilenio. Y no hay que confundir esta afirmación con que Transmilenio no tiene problemas. Sí los tiene y aunque con ellos, el sistema de transporte masivo de Bogotá a quien mucha gente descalifica por congestionado, no es “el” problema de movilidad en la ciudad.

El problema de Bogotá tiene un ingrediente grande expresado en el comportamiento de sus ciudadanos. Parece que el conjunto de habitantes de la ciudad no hubiera llegado aún a la mayoría de edad.

Me explico. Se descalifica al sistema de transporte por masivo; pero mientras las personas denigran de Transmilenio, este cubre grandes distancias en poco tiempo debido a su diseño de carriles exclusivos, haciendo que los tiempos de viaje de quienes viven en Bogotá sean menores que si se desplazaran en otros medios de transporte motorizados como el vehículo particular, el taxi y la misma motocicleta, en horas pico o de mayor demanda.

A la par con ello, miles de conductores en la ciudad transgreden diariamente las normas de tránsito ocasionando congestiones innecesarias y siniestros viales que acaban con la vida de las personas o dejan en ellas lesiones costosas y muchas veces irreversibles. La Policía de Tránsito impone en Bogotá un promedio de 500.000 comparendos cada año, aproximadamente. Al tiempo, cada año, mueren en promedio más de 500 personas en siniestros viales.

De los pasajeros del sistema masivo, muchos de ellos son impacientes, irrespetuosos de los turnos, agresivos y poco solidarios con el sistema de transporte y con la ciudad. Muestra de ello son las personas que usan el sistema sin pagar, aquellos que empujan, golpean o agreden verbalmente a otros usuarios y los que no permiten que mujeres con niños o ancianos usen los buses en las estaciones, impidiendo su paso preferencial por las puertas de acceso a los buses.

Bogotá en lugar de ayudar a desmejorar Transmilenio debería, podría, necesitaría ayudar a mejorarlo, para hacerlo más eficiente, eficaz y efectivo. Igual que con la movilidad. Si cada conductor respetara las normas de tránsito, habrá medio millón de comparendos menos en la ciudad y se salvarían 500 vidas al año. Si cada pasajero del sistema tuviera un comportamiento adulto, tengo la certeza de que el sistema de transporte público mejoraría ostensiblemente.

Solo en el primer trimestre de 2016, en una tendencia que se mantiene en el año, los comparendos sumaron 125.188, donde de la mitad, 37% fueron por estacionar en sitios prohibidos, lo que genera congestiones en el tránsito porque se pierde un carril para el tráfico vehicular; 13% fueron para motociclistas por no acatar las normas específicas para ellos (Fuente: Secretaría de Movilidad).

top-comparendos-1er-trimestre-2016

Mejorar la movilidad depende de todos, no únicamente de la autoridad en transporte. Los ciudadanos hacemos la movilidad de las ciudades y tenemos la movilidad que hacemos diariamente.

Junto con las políticas de movilidad, se requiere del interés y del apoyo de la ciudadanía para hacer esas políticas posibles. De lo contrario, los cambios serán imperceptibles y desesperanzadores para todos.

Es irresponsable sacrificar un sistema de tansporte público masivo que puede ser más eficiente y amable con los usuarios. No basta con ver la paja en el ojo ajeno; también hay que verla en el propio. Y colaborar en la mejora.

 

Guillermo Camacho-Cabrera
Comunicador social Periodista
Magíster en Ingeniería – Transporte

Planear el viaje

¿En qué consiste planear un viaje en transporte público en la ciudad?

La planeación del viaje tiene varios aspectos a cubrir:

  1. Elegir un origen y un destino. Es decir, desde dónde y hasta dónde va a viajar
  2. Elegir cómo se va a trasladar desde el origen hasta el destino.  O sea, con la combinación de qué modos de transporte va a hacer el viaje: a pie, en bicicleta, en bus, en tren, en cable, en tranvía, en metro, en taxi, en vehículo particular, en motocicleta, además de cómo y dónde hace el cambio entre modos
  3. Elegir a qué hora va a hacer el viaje. Es decir, dependiendo de su necesidad de viaje (cita, cita médica, traslado al trabajo, al sitio de estudio, de regreso a casa, por diversión, de compras, etc,), deberá elegir en qué horario viajará
  4. Elegir la ruta para hacer su viaje. Es decir, por dónde va a viajar de un lado a otro.
  5. Elegir el medio de pago (donde sea posible).
  6. Viajar

La diferencia entre un usuario de servicio público de transporte que planea su viaje y uno que no lo planea está principalemente en el manejo del tiempo, los recursos disponibles y la información.

Es claro que los sistemas de tansporte público de las ciudades deben proveer información al usuario para el viaje; de acuerdo con Caulfield & O’Mahony (2007), citados en mi trabajo de Tesis*, deben proveer:

A. Información antes del viaje (Origen-Destino).
B. Información en la parada / estación.
C. Información al interior del bus / tren.
D. Información antes del viaje de retorno (Destino-Origen).

Es posible que un usuario habitual del sistema de transporte público de una ciudad conozca la ruta por la cual puede desplazarse entre un origen y un destino; pero esta información, además de accesible, debe ser complementada con la de:

-Horarios de los buses, trenes o cables

-Frecuencias de los buses, trenes o cables

-Tiempos de viaje parciales, por modos usados, y totales

-Rutas alternas, disponibilidad de medios de transporte, frecuencias y tiempos de viaje

-Accesibilidad de los medios de pago

Planear el viaje significa que el usuario tiene bajo su control, en interacción con el Sistema de transporte e independientemente de que pueda cambiarlas o no, variables importantes como el tiempo (uno de los principales factores de estrés en las ciudades y para la toma de decisiones relacionadas con el viaje), la ruta, los medios de transporte, las frecuencias, las paradas y el acceso a los medios de pago.

 

Guillermo Camacho Cabrera
Comunicador Social Periodista
Magíster en Ingeniería-Transporte

—–

*Camacho Cabrera, Guillermo Antonio (2015) Diseño de un modelo conceptual de comunicación con los usuarios en los Sistemas Integrados de Transporte (SIT), tomando como ámbito de estudio el Sistema Integrado de Transporte Público SITP de Bogotá D.C., en Colombia, Sur América. Maestría thesis, Universidad Nacional de Colombia – Sede Bogotá. – See more at: http://www.bdigital.unal.edu.co/52436/#sthash.wSgqUxvM.dpuf

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Soñar despierto

ciclista-en-bogota

Fotografía: Guillermo Camacho Cabrera

Cada mañana, al despertar, imagino nuestras ciudades sin siniestros viales.

Tal vez serían como son los pequeños pueblos sin carros, sin motos, solo con bicicletas y gente caminando; como alguno que conocí antes de que llegara la primera motocicleta, con su ruido y su humo, apropiándose del espacio de los niños que jugaban fútbol en la calle. Todos tenían que abrirle paso a la moto, a la que le bastaba con rugir de manera estentórea para causar la desbandada entre los peatones. Las calles de ese pueblo son muy angostas para recibir un carro, pero si cupiera, tengo la certeza de que sería igual que con la moto.

Imaginar nuestras ciudades sin siniestros viales es imaginar gente feliz. Y a gente que quiere hacer feliz a otra gente. Es tener presente que las calles son pacíficas, que absolutamente todas las personas respetan las señales de tránsito. Que las calles son diseñadas para moverse de forma segura y que cambia la percepción del tiempo y del espacio para el colectivo de la sociedad.

Tal vez lo que imagino es una utopía, solo un sueño al despertar. Pero el hecho de saber que los siniestros son prevenibles y que se puede evitar el sufrimiento de los lesionados, de sus seres queridos y de quienes florecieron con aquellos que perdieron la vida violentamente en un siniestro vial, me anima a seguir soñando despierto.

Estoy seguro de que la sociedad es severa con el tiempo y que condena sin piedad a quien lo pierde o a quien lo hace perder a otros. La presión interna que todos tenemos con el tiempo, mas el descuido, mas la imprudencia, mas la crianza que tuvieron algunos, no corregida con el crecimiento y las relaciones sociales, hacen que las transgresiones en el sistema vial sean permanentes por parte de algunos. Por parte de quienes son y serán protagonistas como victimarios en las noticias de siniestralidad vial.

El cambio puede durar muchos años, generaciones tal vez. Y hay que comenzar a generarlo, así sea soñando despierto o imaginando un mundo sin siniestros viales. Déjenme hacerlo tanquilo, sin afanes. Como si fuera una visión.

 

Guillermo Camacho Cabrera
Comunicador social periodista
Magíster en Ingeniería-Transporte

Mejoremos la visibilidad

Construyamos cultura vial desde el colegio

Ninos y niñas

Imagen: Fotolia

Una ciudad que protege a los niños y niñas es una ciudad segura. Protejamos a los niños y niñas en el sistema vial y en todos los espacios.

  • Disminuya la velocidad
  • Vea a todos los niños y niñas que están en su camino
  • Esté en disponibilidad de reaccionar positivamente si un niño o niña sale al paso de su vehículo
  • Mantenga su vehículo en buen estado
  • No deje sarlir solos a los niños y niñas a la calle
  • Ir a la tienda es responsabilidad de los adultos, no de los niños
  • Los niños menores de 13 años deben ir de la mano de un adulto

Vea también: La importancia de llevar a los niños de la mano

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Comunidad para el cuidado de la vida - Información sobre cultura vial, educación vial, seguridad vial y transporte

Papel y signos

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