Blog para promover el derecho a la vida

Bogotá D.C., Colombia, jueves 13 de mayo de 2015

 

Señor
Rector
Universidad Manuela Beltrán
Ciudad.

 

Respetado señor Rector:

Reciba mi atento saludo, sin alegría y con luto.

Anoche una usuaria de bicicleta en Bogotá de nombre Erika Delgado, paisana de la prócer de donde su universidad toma su nombre, pues ella y Manuela Beltrán eran oriúndas del departamento de Santander, una de Bucaramanga y la otra de Charalá, falleció atropellada por un bus dual de Transmilenio en el sitio exacto donde parquean indebidamente sus buses para atender los y las estudiantes que deben transportarse hasta su sede sobre la Avenida Circunvalar.

Entiendo las múltiples ocupaciones de un rector, cabeza visible ante la sociedad de una Universidad como la que usted dirige. Lo que no entiendo es cómo sus buses estacionan indebidamente, recogen estudiantes y no hay dolor por la muerte de Erika, que puede ser Manuela, Francisca, Juana o Dolores en otra ocasión.

 

 

Con todo respeto y como ciudadano de a pie, quisiera conocer, por simple curiosidad, el Plan Estratégico de Seguridad Vial de su Universidad (ordenado por la Ley 1503 de 2011 y reglamentado mediante Resolución 1565 de 2014 del Ministerio de Transporte), y cómo este cuida, defiende y respeta la vida de su comunidad universitaria, de la cual era un miembro muy importante Erika por ser una ciudadana que se desplazaba por su vecindario y quien transitaba por el área de influencia del transporte que su universidad contrata o regenta. Sus buses están invadiendo el carril preferencial del transporte público sobre la Carrera 7 en Bogotá, impiden la visibilidad total de la vía y también el paso para quienes necesitan transitar por ahí en bicicleta y, adicionalmente, se promueven como cuidadores de la ley en “uno de sus paraderos” en su página Web institucional.

 

UMB

De acuerdo con mi humilde criterio cualquier permiso, pase, justificación o razón para dejar que sus buses estacionen en el sitio indicado por el mapa queda revaluado con la muerte de Erika anoche.

Señor Rector, a su posición de vocero principal y cabeza visible de la Universidad que dirige solo le cabe presentarle a la ciudad soluciones.

La más digna con la familia de Erika y en su memoria con todos los biciusuarios de Bogotá es ofrecer disculpas públicas y reconocer que su Plan Estratégico de Seguridad Vial no existe o está mal formulado o implementado, que su práctica referida a “uno de sus paraderos” es vergonzosa y que su Universidad echa por la borda todo discurso en investigación en transporte que puidera realizar, por falta de coherencia.

También debe revaluar de manera urgente la ubicación de “sus paraderos”, en beneficio de sus estudiantes, docentes, conductores, familias y de toda la comunidad bogotana que transita por el área de influencia de sus buses, carros, coches, medios de transporte.

No le conozco personalmente, tampoco por referencias. Su nombre no es visible en la página institucional de su Universidad. Por ello me dirijo a usted como Señor Rector, sin nombre propio, esperando que en algún momento usted o quien haga sus veces tome conciencia de que lo más importante cuando transporta personas es el cuidado de la vida.

La ciudad queda a la espera de sus disculpas públicas, a la del mejoramiento de “sus paraderos” y a conocer el Plan Estratégico de Seguridad Vial de su Universidad.

Llorar a Erika no la devuelve a la vida, pero permite expresar el dolor por su muerte absurda. En sus manos está la prevención de nuevas muertes y fallecimientos por accidentes de tránsito en “sus paraderos”.

Cordialmente,

 

Guillermo Camacho Cabrera
Comunicador social Periodista

No es fácil

Imagen: © Frédéric Massard - Fotolia.com

Imagen: © Frédéric Massard – Fotolia.com

No es fácil promover la seguridad vial en una ciudad plurifacética como Bogotá.

Tampoco lo es hacerlo en ciudades o poblaciones más proclives al control tanto al de la autoridad como al control social, como podría uno suponer que sucede en poblaciones pequeñas o con menos de 20.000 habitantes.

Aún el tema se considera lejano. La sociedad mira la seguridad vial cuando ocurre un accidente; es decir, cuando ya no hay nada que hacer para salvar una vida o para prevenir una lesión o los daños al patrimonio ocasionados por los eventos viales.

La autoridad, sin embargo, siempre está alerta y atenta a la prevención; cuando es una autoridad entrenada, consciente y con responsabilidad social. Hay municipios donde la autoridad ignora las cuestiones técnicas de la seguridad vial, no se asesora o simplemente el tema no le interesa o no le importa por muchas razones sobre las cuales no es preciso ahondar ahora.

Solo quiero reconocer el invaluable esfuerzo de la autoridad de movilidad de la ciudad de Bogotá y su Dirección de seguridad vial y comportamiento del tránsito (Dsvct).

A cargo de técnicos (en este caso de la Ingeniera-Pedagoga Liliana Bohórquez), la Dsvct en Bogotá se ha dado a la tarea de la inclusión.

Al gran vacío que hay actualmente de material audiovisual referente a los temas de seguridad vial se auna la necesidad de llegar a públicos no tradicionales en la comunicación social. Es decir, a población sorda, ciega o con discapacidad auditiva o visual.

La producción de materiales especializados en seguridad vial siempre es una buena noticia. Y que esta vez dicho material venga en forma de videos hablados en lengua de señas es una doble buena noticia. Pero la doble buena noticia se vuelve más importante cuando agregamos que los videos incluyen audio y, adicionalmente, texto a manera de closed caption.

Es decir, están diseñados para ser vistos, oídos y leídos por diferentes poblaciones: oyentes y videntes, sordos y ciegos. Si se hiciera una tabla en la cual se muestren los públicos que pueden acceder al material, se tendría algo así:AccesibilidadEl hecho de que los productos de comunicación estén hechos en video agregan valor a los mismos toda vez que la televisión es uno de los medios provilegiados para comunicar el tema de la seguridad vial (Elliott, 1993. Citado por Elvik & Vaa, 2006 en el “Manual de Medidas de Seguridad Vial”).

A este valor se auna la posibilidad de la portar los videos y visualizarlos en cualquier pantalla portatil con conexión a Internet: teléfonos celulares, tabletas, computadores de mesa y portátiles, televisión inteligente, y en pantallas compartidas ubicadas en sitios públicos o en buses de transporte intermunicipal con sistema de video, entre otras.

Así, las ventajas de los videos de seguridad vial en lenguajes inclusivos se resumen en el siguiente hexágono:

Videos inclusivos

Este material especializado se puede visualizar en línea en el sitio de videos de la Secretaría Distrital de Movilidad, donde están colgados y disponibles los 40 títulos con duraciones de entre 2 y 6 minutos cada uno.

Si quiere compartir los videos directamente desde su sitio Web o quiere reportar que comparte el link, comuníquese con el Ingeniero Dilson Romero, en el correo dromero@movilidadbogota.gov.co

Acceda al canal, visualice los videos, compártalos por las redes sociales y cuéntele a quienes más pueda de su existencia. Ello revertirá en vidas salvadas y tendremos la certeza de estar haciendo algo antes de que sucedan los accidentes y no intentando hacer cosas después, cuando ya nada se puede hacer para salvar una vida o para prevenir una lesión o los daños al patrimonio ocasionados por los eventos viales.

Guillermo Camacho-Cabrera
www.culturavial.net

Referencia bibliográfica:

Elvik, R., & Vaa, T. (2006). El Manual de Medidas de Seguridad Vial. Madrid: Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil-FITSA. Pág. 1.045.

20 preguntas para pasajeros

20 preguntas para pasajeros. Foto: © Ivelin Radkov – Fotolia.com

¿La comunicación con los usuarios de los sistemas de transporte público aporta al mejoramiento de la operación de dichos sistemas?

¿Es más eficiente un sistema de transporte público que se comunica con sus usuarios que el que no lo hace?

¿Es posible gestionar la comunicación de modo que vaya más allá de la información y genere interacciones positivas con los usuarios/as?

El sondeo de opinión “20 preguntas para pasajeros de transporte público” está orientado a conocer aspectos de satisfacción con el servicio de transporte, la seguridad en el sistema, cómo se comunica el sistema de transporte con los usuarios, entre otros tópicos.

Hace parte de un ejercicio de investigación social que busca aportar a la ingeniería de transporte en la relación de los sistemas integrados de transporte con los usuarios.

Por favor, tome de 15 a 20 minutos de su tiempo para responder el sondeo de opinión, totalmente en línea a través de este link: https://es.surveymonkey.com/s/20preguntaspasajeros

Puede compartirlo con otros usuarios, familiares, conocidos o con quienes usted crea que puedan estar interesados en el tema.

Gracias.

Guillermo Camacho Cabrera
www.culturavial.net

Foto: © Denis Molkin - Fotolia.com

Foto: © Denis Molkin – Fotolia.com

Sorprendió la mala noticia en la prensa del día de ayer, de la niña de 4 años de edad que cayó en una alcantarilla que estaba sin tapa en el sector de Yomasa en Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Fue una noticia de solo 5 renglones a una columna en el principal diario de Colombia.

Esta mañana, para finalizar 2013, Noticias Caracol dió la información de que los organismos de socorro de Bogotá encontraron el cuerpo sin vida de la niña.

¿Hasta cuándo? No es la primera vez que esto sucede en Colombia.

Quisiera uno que la cantidad de personas adultas que estuvo pendiente de encontar a la niña hubiera conformado un sistema de protección tan eficiente que la niña jamás hubiera caído y perdido su vida. Esa caída significó la pérdida y violación total de sus derechos. Comenzando por el más sagado: el derecho a la vida, consagrado en el artículo 6 de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

¿Qué hacer con las alcantarillas sin tapa en Colombia?

Este es un problema aparentemente sin solución. Por una parte los vándalos las roban para obtener algún dinero en el mercado negro, pues son apetecidas por las aleaciones de metal en que son fabricadas. Por otro, las empresas públicas no dan abasto en su reemplazo por dos razones fundamentales: 1) no conocen el reporte total de alcantarillas sin tapa y 2) la comunidad no informa del problema. La policía tampoco es suficiente para prevenir el robo de las tapas y para aprehender a los ladrones.

Caer en el hueco de una alcantarilla sin tapa es también, a mi juicio, un problema de seguridad vial que afecta a los peatones. En algunas ocasiones, cuando estas están ubicadas en la calzada, el problema afecta a los vehículos y es más visible.

Las autoridades de tránsito y movilidad de los municipios están en mora de adelantar planes de trabajo con las comunidades, entrenándolas en hacer inspecciones de seguridad vial. Desde los colegios públicos y privados hasta las juntas de acción comunal, asociaciones de vecinos y residentes de los barrios están en capacidad de hacer una inspección de seguridad vial. Solo falta entrenarles.

Estas inspecciones tendrían como fin evidenciar los sitios peligrosos para la movilidad de la gente y gestionar con las entidades competentes el mejoramiento de estos sitios para que sean más seguros, confiables y adecuados al tránsito y a la movilidad.

Podría haber mapas comunitarios, resultado de las inspecciones, que estuvieran disponibles en Internet y que fueran promovidos por las alcaldías municipales en un trabajo mancomunado entre las autoridades y las comunidades. Los mapas evidenciarían por colores los sitios con mayores riesgos y serían actualizables en tiempo real, ya sea para marcar el cambio de un sitio más riesgoso a menos riesgoso o para incluir nuevos sitios en la medida en que se realizan más inspecciones.

Este trabajo de la comunidad con la dirección y el acompañamiento de la autoridad en tránsito y movilidad tal vez podría prevenir las muertes de niños y niñas en alcantarillas y también alertar a los habitantes de un sector con respecto a los sitios de mayores riesgos en la movilidad. Así se podrían prevenir accidentes de tránsito a partir del establecimiento de unas medidas posteriores a la inspección.

Las inspecciones de seguridad vial comunitarias son una urgencia en nuestras ciudades y municipios.

Guillermo Camacho-Cabrera
www.culturavial.net

 

La Dirección de Seguridad Vial y Comportamiento del Tránsito de la Secretaría Distrital de Movilidad produjo un video con técnicas de animación cuadro a cuadro visibilizando la necesidad de evitar la mezcla de alcohol y conducción de vehículos, especialmente en esta época decembrina. Con el mensaje claro de que la conducción bajo efectos del alcohol es una conducta criminal, la Secretaría de Movilidad de Bogotá llama la atención de las familias frente al comportamiento en las fiestas navideñas y de fin de año.

Vea y comparta el video: http://on.fb.me/1c3eMM9

Duración: 40 segundos.

MicrofonoVale la pena explorar nuevos enfoques en la información que presentan los medios de comunicación en Colombia frente a los siniestros viales. Con 5.762 personas fallecidas por esta causa y 40.806 lesionadas en 2011, la prensa puede aportar información valiosa a las víctimas, a sus familias y a la ciudadanía en general que aún no se ha visto involucrada en un accidente de tránsito.

Es sencillo hacer un rastreo de lo que publica la prensa alrededor de un accidente de tránsito: los hechos y circunstancias en que se produjo a la luz de lo que se puede ver del accidente; pocas veces se consultan peritos, expertos en el área de seguridad vial y en la del derecho penal, magistrados, jueces, abogados; al personal de salud y a la autoridad en transporte. Los organismos de socorro como policía, bomberos, ambulancias, tampoco son consultados; es decir, el panorama del accidente o del siniestro es mostrado por el periodista y por el medio bajo los supuestos que ofrece el hecho en sí, con pocas conclusiones y aportando lo que el periodista sabe y ve pero desaprovechando su capacidad de ofrecer nuevos temas y nueva información alrededor del accidente.

Los siniestros viales son, junto con todo el drama y el dolor que embarga a las familias y a las víctimas lesionadas, la manera en que el tema se está poniendo en la agenda pública. La aparición de nuevas tecnologías de información y comunicación abren la posibilidad de grabar escenas de la vida cotidiana a través de cámaras de seguridad, los noticieros de televisión colombianos descubren que la crónica roja también es visual y designan periodistas para el cubrimiento de la información judicial que genera la ciudad en la noche, preparada especialmente para sus audiencias de las emisiones matutinas. El accidente se vuelve así espectáculo mediático, show, titular y rating noticioso.

Las víctimas se muestran como personas comunes y corrientes, haciendo perfiles de vida (cuando vale la pena hacerlo, pues no todas las víctimas son noticia), y mostrando muchas veces las consecuencias del accidente especialmente si estas son graves o generan lesiones permanentes que ponen a la víctima en condición de discapacidad. Jamás se habla de la oferta institucional que ofrece la legislación colombiana a las víctimas de siniestros viales y a sus familias tales como el SOAT pequeño pero bienvenido en familias cuya única fuente gruesa de recursos es cabeza del grupo familiar que resulta lesionada o que muere.

De acuerdo con Laverde, M. (2010), en su estudio “Reclamaciones al SOAT por muerte e incapacidad permanente ocasionadas en accidentes de tránsito, consolidado 2007, 2008 y preliminares 2009 y 2010″, publicado por la Cámara Técnica del SOAT y Fasecolda, citado por Ricardo Gaviria Fajardo en su estudio “El Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito” (Fasecolda, 2011):

“algunos familiares de víctimas no tienen información completa sobre los derechos que les asiste en caso de accidentes de tránsito. Por ello, algunos sólo reclaman la cobertura de muerte, otros la cobertura de gastos funerarios y un porcentaje cobran las 2 coberturas, como debe ser. Según el estudio de reclamación en muerte e incapacidad permanente de Laverde (2010), para eventos ocurridos en el año 2007 se presentaron en total 6.176 víctimas de accidentes de tránsito por las cuales se pagó con cargo al SOAT. Sin embargo, el 62% de los familiares de dichas víctimas reclamaron ambas coberturas, el 26% sólo reclamó la cobertura de muerte y el 12% sólo lo hizo por la de gastos funerarios”.

Tampoco se aboga desde las agendas que imponen los medios de comunicación por la existencia de entes públicos cuya función sea la de ofrecer y brindar apoyo y orientación a las víctimas de accidentalidad vial y a sus familias, carentes ellas de información, atención en salud mental, atención jurídica y atención económica.

Si se hace un rastreo de noticias de accidentes de tránsito en Colombia, un bajísimo porcentaje de estas hacen alusión a la legislación colombiana en materia de seguridad vial, tanto desde el Código Nacional de Tránsito como desde el Código Penal, lo que aumenta en la población la sensación y la percepción de que la impunidad es mayor que el cumplimiento de la Ley. Hablar de la norma en la información sobre seguridad vial es un factor clave para que la ciudadanía conozca sus derechos y sus obligaciones.

Sería interesante que las audiencias tuvieran acceso a información preventiva en materia de seguridad vial en forma de reportajes, crónicas, noticias y otros géneros periodísticos, pues hoy los medios de comunicación muestran el accidente pero no dicen cómo prevenir futuros sucesos en condiciones similares.

También es difícil ver reflejado en los medios de comunicación el apoyo a iniciativas ciudadanas alrededor de la seguridad vial. Los procesos que adelantan grupos organizados de ciudadanos para visibilizar nuevas formas de abordaje de la seguridad vial en las ciudades se reducen a una noticia, a un flash informativo o a un cubrimiento precario de lo que son verdaderos procesos de participación por la seguridad vial. Por esa misma línea va el apoyo informativo a procesos que desde el Estado adelantan algunas agencias oficiales especializadas en el tema.

Entre tanto se siga tratando la información de accidentalidad vial como crónica roja y los medios de comunicación sigan en su papel de trabajar en función de la espectacularidad del accidente y del drama ajeno y lejano de las víctimas, no va a haber cambios tangibles en la realidad de los accidentes de tránsito en Colombia.

Es claro que la responsabilidad de la intervención de la problemática de accidentalidad vial no es únicamente de los medios de comunicación y de los periodistas, pero su contribución a la solución del problema es clave y supremamente importante, como también lo es la de la empresa privada y la de la academia.

Guillermo Camacho-Cabrera
Comunicador social Periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano
Estudiante de la Maestría en Ingeniería-Transporte de la Universidad Nacional de Colombia
Socio del Círculo de Periodistas de Bogotá
www.culturavial.net

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